miércoles, 19 de julio de 2017

Macri se calza los guantes de trabajo al revés.


Entre los periodistas argentinos que publicaron tranquilamente una verdad que no le cae bien a Macri, pero sobretodo molesta al departamento de marketing PRO, reconocemos a Jorge Fontevecchia (PERFIL) que supo escribir en algunas de sus contratapas sobre la poca inclinación de Macri al trabajo. De hecho, hijo de Franco, Mauricio Macri nunca trabajó mas que como colaborador de su papá. Pero más allá de que el trabajo va más allá de una actividad manual o física, las observaciones de Fontevecchia apuntan al escaso poder de concentración del ahora presidente, de la pronunciada afectación a tomarse repetidas vacaciones tanto durante el día como durante el año, algo así como el paladín del elogio de la pausa.

Este detalle perjudica a un grupo de personas que trabaja día y noche para hacer aparecer a Macri como un ciudadano más, un paralelo, un argentino como tantos. Hacerlo viajar en colectivo, comer en bandejas plásticas, andar en bicicleta y otras payasadas no se condicen con la imagen de un hombre que desconoce el trabajo.

A cuento, hoy Macri participó de la incineración de casi dos toneladas de cocaína incautadas en un operativo. Sin embargo cometió una torpeza que lo expuso e hizo estallar las redes sociales. Al poner en marcha el acting del proceso de quema arrojando al horno dos panes de droga, debió calzarse los guantes de trabajo. Y obviamente, al no saber de qué se tratan, se los puso al revés.

Presidencia difundió la imagen y las redes sociales estallaron.

Creció el número de personas que viven en la calle en Buenos Aires.


En medio de la ola polar que azota a gran parte del país, la Subsecretaría de Fortalecimiento Familiar y Comunitario de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que en 2017 hay doscientas personas más que el año pasado durmiendo a la intemperie.

El subsecretario de Fortalecimiento porteño, Maximiliano Corach, confirmó que la población de personas en situación de calle aumentó de 866 a 1066, aunque varias organizaciones sociales estiman que el número real es muy superior al reconocido oficialmente por la administración de Cambiemos, que gobierna la Ciudad desde hace 10 años.

Dos días antes de que se presente el primer Censo Popular de Personas en Situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires, el funcionario admitió en declaraciones con Radio con Vos que el censo del último año había tenido “controversias”, por lo cual éste último se hizo junto con la Defensoría del Pueblo y la Asesoría Tutelar de Menores.

Si bien reconoció que entre las personas más vulnerables el escenario empeoró durante el último año, no anunció nuevas políticas, e insistió en que la mejor manera de ayudar es llamando al 108, al programa “Buenos Aires Presente”, que brinda asistencia a los sin techo.

La ola polar que está sufriendo todo el país, con mínimas por debajo de los 0 grados, ya se cobró la vida de dos hombres de 45 y 55 años, uno de ellos oriundo de Mar del Plata.

Anticipándose a las críticas de la oposición, Corach advirtió que entre el 1 de junio y el 31 de agosto "la Ciudad fortalece y redobla la apuesta en la capacidad de respuesta y contención", y puntualizó que el BAP, en primera instancia, ofrece a los sin techo "ir a un parador, y si no acepta, se les deja una frazada, un plato de comida caliente y un kit de frío compuesto por gorra, bufanda, guantes y medias y una vianda seca, calórica".

El Estado, desde el 2010, a partir de la Ley 3706, está obligado a realizar un relevamiento anual de las personas en situación de calle, y a ofrecer políticas adecuadas para revertir su realidad. Sin embargo, el Gobierno nunca cumplió con esta prescripción, razón por la cual las más de 40 organizaciones sociales, políticas y barriales que organizaron, en mayo pasado, el Primer Censo Popular de Personas en Situación de Calle, el próximo miércoles darán a conocer "las complejidades a las quedan expuestas las personas cuando se ven obligadas a vivir en la calle, dimensionando la gravedad de la problemática”.

Las organizaciones participantes confeccionaron "una planilla censal multdimensional que pudiera reflejar la situación" y se dividieron en grupos para recorrer los 48 barrios porteños. "Cada barrio fue relevado durante una semana -desde el 8 al 15 de Mayo- en todas las franjas horarias, a fin de que no quedara ningún/a compañero/a en situación de calle sin ser censado/a”, adelantaron.

martes, 18 de julio de 2017

Manual de imagen y merchandising PRO.


Ya sabemos que el partido Propuesta Republicana (PRO) construyó su primigenio arraigo social en el mundo de los negocios, que hizo de los valores emprendedores una dimensión fundamental de su ethos y que construyó su estética como celebración de ese hacer pragmático y (necesariamente) desideologizado. 

Agentes de un capitalismo globalizado y flexible, portadores de promesas de modernización y aggiornamiento de economías periféricas demasiado expuestas a los "engaños populistas" y conectados con los países del norte a través de los senderos señalizados por las corporaciones en las que hacían carrera, tomaron las sillas del Estado y venden su imagen desde el departamento de marketing bajo el paraguas de la "marca PRO", ahora "Cambiemos".

Ya vimos como los funcionarios repiten cíclicamente las frases dictadas por las usinas internas comandadas por el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, bajo el mandato de "unificación de discurso". Sólo se trata de fabricar anticuerpos y antídotos contra la opinión pública residual que se resiste a la red de los medios monopólicos y aliados PRO. Frases sin demasiado contenido ni certificación. Frases cortas, pregnantes, repetibles. Frases plausibles de ser tomadas por el mozo de un bar para responderle a un comensal que descubre las maniobras non sanctas de este gobierno. Frases que terminan en eso: batalla de bar.

Ahora, de cara a las próximas elecciones de Octubre 2017, los manuales del marketing PRO vuelven al ruedo para definir el "dress code" de las fotos de campaña. Así, el PRO citó a todos los candidatos para que participen de las maratónicas sesiones fotográficas que duraron hasta 10 horas.

Los candidatos no pudieron asistir vestidos sino respetando el manual del partido: de acuerdo a las instrucciones cada candidato debía llevar dos sweaters o "dos partes de arriba" para cambiarse. Estos y las camisas debían tener colores claros: blanco, celeste, o azul, quedando prohibidas las rayas y las marcas grandes. "Cuanto más lisa sea, mejor", indica el manual. El pantalón y la zapatilla puede ser "normal", "si van a usar campera, que sea una fina, no camperones ni deportivas".

No suficiente con esto, también se supo de otro manual para diseñar globos, sombrillas, pecheras y gorras de Cambiemos con el mismo fin de evitar diferencias en la comunicación visual de la campaña.

El manual de la "marca Cambiemos" explica desde cómo deben ser el avatar en el Twitter de los candidatos, la cartelería en las calles, hasta las medidas que deben tener los banners que se pautan en los medios de comunicación. Incluso, hasta se sugiere cómo se deben escribir los mails: "Los envíos pueden comunicar eventos, acciones, información,pero hay que entenderlos como piezas de contacto y llamada de atención", señala el manual. "El usuario al que le interese será derivado a otro sitio en el que podrá finalmente inscribirse al evento, ejecutar la acción, y obtener la información detallada. Se recomienda síntesis en los contenidos. Hay que evitar aburrir al lector y lograr la interacción deseada", advierte el instructivo.

El Gobierno es propenso a mandar instructivos de todo tipo para sus funcionarios y militantes. Todos los días se envía un mail en el que se destalla lo que hay que decir sobre cada tema de la actualidad. Además, en cada timbreo se envía un croquis con las respuestas que hay que dar ante las preguntas de los vecinos. Recordemos que Macri tiene estrictamente prohibido desde hace largos meses, salirse de protocolo tanto en eventos como en discursos. La cantidad de errores, escraches y papelones hicieron fuerte la decisión tomada por Marcos Peña.


jueves, 13 de julio de 2017

Gestión Macri: La debacle política de otro capítulo neoliberal.


Brasil está sumergido en una crisis de proporciones que esta teniendo impactos negativos en la región. Restar importancia al lugar central que ocupa en la dinámica económica y política de su entorno geográfico es una muestra de desconocimiento del recorrido histórico del líder latinoamericano. No sólo aparecieron cientistas sociales que han empezado a minimizar la relevancia de Brasil como potencia, sino que también han concentrado la explicación del estallido exclusivamente en la debacle de los políticos asociada con una red de corrupción pública-privada. De ese modo desplazan del debate el origen que gatilló el derrumbe y que dejó al desnudo las miserias de un sector importante de la clase política y del establishment brasileño. Ese punto de partida es la crisis económica precipitada por un descomunal ajuste fiscal y monetario. La descomposición de una forma de hacer política y de un sector de la clase política brasileña es el síntoma del desastre económico al que condujo una estrategia de gestión dominada por la bicicleta financiera y el ajuste permanente.

El dispositivo para exculpar a las medidas económicas de castigo a los sectores populares con concentración de la riqueza se basa en orientar el análisis acerca de una clase política decadente. Así quedan libres de responsabilidad quienes han promovido e implementado iniciativas que lanzaron a la principal economía latinoamericana a la depresión. Es la inversión del sentido común. Brasil se hunde, en un contexto externo no tan favorable, cuando comienza a satisfacer todas las demandas del establishment, especialmente la de reducción del gasto público social. El objetivo exigido era la destrucción de las bases económicas del populismo. La ortodoxia económica arrastró al país de ese modo hacia el desastre. La inestabilidad política, característica de las históricas alianzas brasileñas en un Congreso atomizado, ha sido potenciada por la crisis económica.

Buenos Aires, 21 de diciembre 2001.

Otras experiencias en la región e incluso en Brasil enseñan que las tormentas políticas son manejables cuando la economía ofrece indicadores positivos en un contexto de bienestar general. Las crisis políticas con desenlace en represión, muertes y desorden social son consecuencia de una crisis económica previa desencadenada por el ajuste. Cuando comienza ese circuito de deterioro, la política y la economía se van retroalimentando, pero el origen se encuentra en lo último.

La habilidad del poder económico dominado por la lógica de las finanzas globales, cuyos representantes públicos en cargos o en los medios son economistas de la ortodoxia o heterodoxos conservadores, es desentenderse de los efectos de medidas que castigan a la mayoría de la población y hunden a la economía en la recesión. Cuando irrumpe la reacción por el hastío social por la pérdida del bienestar, gran parte de la clase política no sabe dar respuesta a esa situación porque, convencida por ideología o comprometida por negocios corporativos, se abrazó a los verdugos o son parte de ellos. En ese momento comienza la cacería de políticos, arrinconados por casos ciertos o inventados de corrupción o por la ineptitud en la gestión diaria, pasando a ocupar el lugar de los principales culpables de la crisis. Es repudiable el manejo irregular de fondos públicos y la red de corrupción pública-privada asociada a campañas políticas o enriquecimiento personal. Esa clase política obviamente es responsable de la debacle pero lo es, fundamentalmente, por haber dispuesto programas que hunden a la economía en la depresión.

Buenos Aires, 21 de diciembre 2001.


Causalidad

La debacle económica brasileña con su derivación en la política tiene antecedentes en la región que sirven para entender la causalidad de esos procesos. El caso argentino puede ofrecer dos experiencias no muy lejanas para comprender en forma amplia la secuencia de una crisis generalizada.

El derrumbe del gobierno de Raúl Alfonsín, con saqueos, muertes, represión y entrega adelantada del poder político, fue el saldo traumático de una política económica que derivó en hiperinflación. Fue el fracaso de economistas radicales que no supieron como administrar los efectos negativos de un contexto internacional desfavorable y las pujas por los recursos públicos entre la banca acreedora y los grupos económicos locales, entonces denominados “Capitanes de la Industria”. El liderazgo político se diluyó al quedar subordinado a la lógica del ajuste, que comenzó con la llamada “Economía de guerra” de 1985. Con breves períodos de cierta estabilidad, el deterioro se fue acelerando hasta el estallido en 1989. El ocaso de Alfonsín fue el síntoma de una economía desquiciada.

Buenos Aires, 21 de diciembre 2001.

Varios de los economistas que transitaron esa experiencia reincidieron en el gobierno de la Alianza de Fernando de la Rúa y fueron parte de otro acontecimiento traumático en términos políticos (hoy sus ahijados del Torcuato Di Tella son funcionarios del gobierno de Macri). El saldo final fue la crisis de 2001 donde se sucedieron cinco presidentes en pocos días. Fue otro fracaso de un grupo de economistas que no supieron, estaban convencidos o no se animaron a romper con la lógica del ajuste de la convertibilidad, hasta que fue convocado el padre de la criatura para terminar de desmadrar el cuadro económico. Además de un marco externo que no ayudaba, la economía venía de una recesión que había comenzado en agosto de 1998 por la inflexibilidad extrema que imponía la paridad cambiaria inamovible por ley. La crisis política fue consecuencia de medidas económicas regresivas que castigaron a gran parte de la población.

El ciclo político del kirchnerismo es la contra cara de esos procesos caóticos. La preservación del bienestar general en ese período de doce años pese al shock externo negativo de 2009, la irrupción de la restricción externa en 2011 y la devaluación del 2014, incluso con un sendero económico no tan bueno en el segundo gobierno de CFK, permitió mantener la fortaleza política. No hubo ajuste ni endeudamiento. El establishment postulaba con ganas la inminencia del estallido de una crisis económica y, tras ese deseo, la anunciaba una y otra vez sin éxito, para debilitar al gobierno con la expectativa de un derrumbe político. No pudieron cumplir con esa meta pese a que lo intentaron con entusiasmo. CFK terminó el mandato y se despidió con una Plaza de Mayo colmada. La situación de la economía en ese último año de gobierno, con un crecimiento de 2,5 por ciento, logró desarticular las fuerzas de inestabilidad provenientes de la política.

El recorrido económico de la gestión de la Alianza macrismo-radicalismo es inquietante teniendo en cuenta lo que está sucediendo ahora en Brasil y las experiencias traumáticas que se vivieron en el país en el pasado reciente. Analistas del establishment eluden evaluar la debilidad económica de base. Plantean que los interrogantes que tiene el poder para decidir inversiones se deben al temor a un eventual retorno del populismo con el triunfo electoral de CFK. Los intelectuales orgánicos del macrismo saben que tienen que adelantarse en la construcción del sentido para que el fracaso neoliberal no sea identificado en el origen de sus propias recetas. El argumento que ya han instalado es que la economía no arranca y puede ser que no arranque por la presencia dominante en el escenario electoral de CFK. Es una excusa para eludir los profundos desequilibrios que existen en el frente fiscal, financiero y del sector externo. La restricción no es la figura y lo que representa Cristina, o sea la situación política que enfrenta el gobierno, sino la economía que no logra reactivarse para consolidar un proyecto de y para las elites.

La economía está transitando una crisis autoinfligida con elevados costos sociales y laborales. La emisión descomunal de deuda facilita su maquillaje. El crecimiento acelerado de las Lebac y del pago de intereses de la deuda del Tesoro Nacional son dos potentes perturbadores de la estabilidad. Cuando la política no pueda dar respuesta a esas dos restricciones, no será la incertidumbre de un eventual resultado electoral débil del oficialismo lo que acelerará la crisis económica, sino que será oportuno recordar, como enseña hoy el caso brasileño y las experiencias argentinas de 1989 y 2001, que el deterioro económico fue el origen para la posterior debacle política de otro capítulo neoliberal.

Alfredo Zaiat, Página 12.

martes, 11 de julio de 2017

Un escándalo de 450 millones que complica a Caputo, Basavilbaso y Macri.


Un nuevo escándalo por conflicto de intereses amenaza al gobierno de Macri. Esta vez, los involucrados son Luis Caputo y Emilio Basavilbaso ya que el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la Anses le giró 450 millones de pesos a un fondo fundado por el ministro de Finanzas, que además integra un comité que aprobó la operación.

Así lo reveló la Revista Noticias, que accedió al detalle de las inversiones del FGS y detectó que el 19 de mayo de 2016 se enviaron 450 millones de pesos al fondo de inversión Axis para que sean invertidos en Lebacs y plazos fijos. Axis es un fondo que fundó Caputo y presidió formalmente hasta el 4 de diciembre de 2015, antes de asumir en el Gobierno. La suma girada a Axis habría sido mayor a los 500 millones en los meses anteriores, aunque Anses fue retirando su posición.

La situación se agrava porque dos meses después de la inversión, el 14 de julio de 2016, el comité ejecutivo del FGS, que integraba Caputo como secretario de Finanzas, hizo una "consideración de las operaciones realizadas con los recursos del FGS durante mayo del 2016" y aprobó todo. Caputo firmó el documento

Noticias indicó que desde la oficina de Caputo explicaron que la decisión de las inversiones del FGS es potestad de Basavilbaso. Aunque un decreto de 2008 establece que el fondo será administrado por el titular de Anses "con la asistencia de un Comité Ejecutivo", integrado por el secretario de Finanzas (Caputo durante todo el año pasado), el secretario de Hacienda y el secretario de Política Económica.

En tanto, desde la Anses dijeron a LPO que no harán comentarios sobre el escándalo y se limitaron a indicar que "cuando el FGS ve una oportunidad, invierte".

El problema es que en este caso el conflicto de intereses es evidente y la conexión con Caputo indisimulable. De hecho, fuentes del mercado consultadas por este portal aseguraron que el ministro sigue en permanente contacto con los ejecutivos del fondo y en la empresa hablan de él como si todavía fuera el dueño.

La sospechosa operación con Axis podría explicar la demora de Anses en entregar los reportes de inversión del FGS al Congreso, que el año pasado reclamaron los legisladores de la oposición cuando se demoraba la conformación de la bicameral especial de control de los fondos de la seguridad social. De ese reporte surgió la información sobre los 450 millones al fondo de Caputo.

FUENTE: POLITICA ONLINE